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Boletín 4 Encuadernaciones en la Biblioteca Cossío


Te cuento que...

La encuadernación de un libro es propiamente su recubrimiento o vestidura, y su objetivo es proteger y mantener unido el texto. Es un vestido hecho a la medida, que, entre otras cosas, lo hace lucir y permite su manejo.

Su paso por la historia está vinculado tanto al libro que preserva, como a las modas de la época en la que se hizo. Así, las primeras encuadernaciones en Europa destinadas a los rollos fueron de piel y luego cajas de madera; pero al cambiar el soporte sobre el que se escribía y la forma de hacer los libros, es decir, de rollos a cuadernos cosidos a mano, su encuadernación fue confeccionada con diferentes materiales, como madera, piel o curtidos, cartón, tela y papel.

En la España medieval sobresalieron los estilos árabe e islámico, que se distinguen por su forma tipo cartera, es decir, una tapa trasera que se prolonga en una solapa sobre la tapa delantera y por medio de unas correas de cuero se cerraba el libro. Éstas se crearon y desarrollaron en los reinos cristianos peninsulares, desde el siglo XIII al XVI.

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UN BREVE RECORRIDO POR LA HISTORIA DE LA ENCUADERNACIÓN
Para hablar de encuadernaciones, primero debemos saber que una encuadernación es un conjunto de técnicas y procesos con los que unen hojas, pliegos o cuadernillos, a unas tapas que protegen el contenido intelectual; y que está formada por tapas, cantos, lomo, guardas y cabezadas, principalmente. En segundo lugar es importante conocer, a grandes rasgos, que el proceso de encuadernación se divide en tres pasos: la unión de hojas, el engomado y el montaje. En tercer lugar, para conocer su estilo, debemos fijar el siglo, al menos, en que el encuadernador trabajó, quien, a partir del siglo XIX, ponía su firma y el año en que concluyó su trabajo en el centro inferior de la contratapa.

Los artesanos, a través del tiempo, crearon una extensa variedad de estilos, dejando plasmada la huella estética correspondiente a cada época. A raíz de esto, en Europa se habla al respecto del campo de la encuadernación artesanal, de los estilos mudéjar, renacentista, barroco, neoclásico y romántico; mientras que en relación con las encuadernaciones industriales, de estilos retrospectivos y modernos.

Para saber más...

A partir del siglo IV nace el concepto de encuadernación, debido a que el libro en forma de códice o “cuaderno” utilizado por los cristianos, por la facilidad en el manejo, sustituyó al rollo y las tablillas de civilizaciones anteriores. Gracias a la forma cuadrada del libro, se le agregaron dos tablas de madera, principalmente de cedro, cuyo aroma ahuyentaba a los insectos; dichas tablas estaban forradas con piel de distintos colores y con unas tiras de cuero que formaban parte del cosido.

Durante el periodo Bizantino, en el siglo XIII, los frailes en sus conventos desarrollaron otro tipo de encuadernación bajo el estilo gótico, cuya estructura requería una costura sobre los nervios, los cuales servían para unir las tapas al cuerpo del libro, así como de cejas, o sea, las tapas eran superiores en tamaño al cuerpo del libro, éstas le otorgaban mayor protección. Asimismo, este tipo de encuadernación consistió en cubrir las tapas de los libros con pergamino y piel, a las que se les añadían decoraciones o estampas de figuras en seco, que se lograba al humedecer la piel y presionar sobre ella un hierro o rueda caliente.

Cejas o tapas superiores al cuerpo del libro. Obra: Breviarium romanum

En la España medieval sobresalieron los estilos árabe e islámico, que se distinguen por su forma en tipo cartera, o sea, una tapa trasera que se prolongaba en una solapa sobre la tapa delantera y por medio de unas correas de cuero se cerraba el libro. Éstas se crearon y desarrollaron en los reinos cristianos peninsulares, desde el siglo XIII al XVI.

Las encuadernaciones de estilo mudéjar comenzaron a desarrollarse durante la segunda mitad del siglo XV y primeros del XVI, pero en España ya se conocían desde el siglo XIII, porque artesanos musulmanes la introdujeron en Córdoba, Barcelona, Valladolid, Toledo y Sevilla con sus innovaciones en el trabajo de la piel de cabra, perfectamente curtida, a la que se conoce como cordobanes o guadameciles. Igualmente se debe a los moriscos la introducción del cartón que sustituyó a la madera para la elaboración de las tapas; así como la estructura de cartera con solapa. Es propio de esta encuadernación el repertorio de geometrías (como trenzados, también llamados arabescos; o también de los cordones), lacerías y claroscuros sobre piel trabajada con la técnica de gofrado o estampación en relieve.

Encuadernación retrospectiva de estilo arabesco. Carpeta con número 1906 del Archivo personal de don Lorenzo Cossío

Para el siglo XV la aparición de la imprenta retoma a la protección de los escritos con tapas de madera revestidas con piel o tejidos, y para el siglo XVI España impone la moda en el arte de la encuadernación, prevaleciendo el arte renacentista en las encuadernaciones de estilo plateresco, que se puede considerar una mezcla de los estilos renacentista e isabelino, cuyas características son la abundancia decorativa imitando bordados y el trabajo realizado por plateros y orfebres. Llevan ruedas con medallones, adornos caprichosos de bichos, sabandijas, quimeras y follajes, camafeos, bustos, trofeos, candelabros o flameros, etc., dispuestos en losange (rombos alargados verticalmente) o recuadros que dejan entre sí espacios que se llenan con pequeños hierros de diversas figuras. El estilo renacentista, que hizo su aparición en España a mediados del siglo XVI, no imitó ni los temas decorativos de los Aldos, ni los de Grolier, ni los venecianos de gusto persa, pero sí persistió la técnica gofrada de ascendencia flamenca y alemana.

Entre el siglo XVI y XVII Francia está influida por el arte barroco, y surge el estilo à la fanfare, caracterizado por el trazado de doble línea o filetes que forman rombos, con una composición de hojas y pequeñas flores. Este estilo es atribuido a la familia de los Eve, que trabajó para los reyes de Francia de mediados del siglo XVI, y se llama así por la palabra inicial de la obra Fanfares et corvées, primera encuadernada con la abundancia de líneas espirales doradas que se entrecruzan.

Para el siglo XVII el estilo rococó incorpora el arte oriental, originando el llamado à la dentelle, cuyo elemento es la rocaille o rocalla, que consiste en decoraciones bordadas con sedas de varios colores, hilos de oro y plata y adornos de encajes en realce. Cabe aclarar que no todas eran bordadas, muchas imitaban los encajes con hierros sueltos y otras muchas en dorado. El estilo pointillé o puntillado aparece hacia 1620 durante el reinado de Luis XIII y se caracteriza porque sus filetes o líneas se forman por una sucesión de pequeños puntos, y los motivos que usan son ramilletes y hojas.

El estilo neoclásico, durante el imperio napoleónico, es de gran sencillez y monotonía, substituyó las orlas por cenefas rectangulares y cuadrados simples, en el centro algún adorno sencillo como una rueda con un dibujo floral. En España se combinó con las tapas valencianas, teñidas de vivos colores formando jaspeados.

El estilo romántico se caracterizó por el uso de planchas, grandes al centro, decoradas con pequeños motivos alrededor. Un tipo es el “a la catedral”, que lleva motivos curvilíneos y perpendiculares como una “S”, arcos, galerías circulares, cruceros, nervaduras y arcos.

A finales del siglo XVIII se introduce la encuadernación mecánica o industrial, que se caracteriza por tener una decoración determinada por la editorial y no por el encuadernador. Las encuadernaciones industriales se hacen y decoran en máquinas.

En el siglo XIX y XX la encuadernación se vuelve interpretativa del texto, y aunque se dirige la mirada de nueva cuenta al arte mudéjar o barroco, retomando los abanicos o las flores en mosaicos ―encuadernaciones retrospectivas―, se introducen en la propia encuadernación los temas que aluden al texto. La decoración de las tapas, a decir de Millares Carlo, “acaba por circunscribirse al lomo”.

Encuadernación interpretativa en keratol con relieve, donde se ve una maestra enseñando el globo terráqueo a su alumna. Obra: [El mapa :. Appliances for visual Instruction]

Otros estilos llevan el nombre de su creador, así existen los estilos Aldino, Grolier, Maioli, de Apolo y Pegaso (atribuidos a Demetrio Canevari, Pier Luigi Farnese, Petrus Ludovicus, Giovanni Battista Grimaldi), Tory, Francisco I, Enrique II, Duseuil, Legascon, Padeloup. Asimismo por su técnica o temática, están los estilos grotesco, funerario, cottage, de mosaicos, pastoral, figurativo, etrusco, de barniz, a la catedral, etc.

*Recomendamos el artículo Las encuadernaciones mudéjares de lacerías con motivos centrales en la Catedral de Toledo, de Antonio Carpallo Bautista y Esther Burgos Bordonau

También Las encuadernaciones con planchas de la Biblioteca Complutense, de Pilar Hernández Dopazo y Antonio Carpallo Bautista

También http://www.bibliofilia.com/Html/curso/encuadernaciones.htm

Agustín Millares Carlo, Introducción a la historia del libro y de las bibliotecas (México, FCE, 1986).

TIPOS DE ENCUADERNACIÓN
Existen tres tipos de encuadernación:

  • Encuadernación artesanal: se realiza a través de medios artesanales; llamada también encuadernación manual o a mano.
  • Encuadernación industrial: a partir del siglo XIX se usan los medios mecánicos en su manufactura; también se le llama encuadernación editorial.
  • Encuadernación artística: incluye motivos decorativos en toda la encuadernación, esto es tapas, guardas, lomo, cantos, etc. No necesariamente se trata de una encuadernación manual. Cada uno de los elementos artísticos que la conforman responden a un proceso de creación.

Hoy en día, las encuadernaciones reciben varios nombres de acuerdo con los motivos y los materiales que usan. Así, la encuadernación a la rústica, consiste en coser ligeramente el volumen o pegarlo al lomo y protegerlo con cubiertas de papel o cartoncillo que tienen impreso los datos del libro. Existen también las encuadernaciones a la cartonné, cuyas tapas son de cartón y el lomo está cubierto de tela o papel, incluyen también los datos del libro.
Cuando las tapas están cubiertas por una misma materia se les llama
encuadernaciones enteras, y hay de varios estilos, entre estos:

  • a la española, que es piel badana jaspeada o veteada teñida de color marrón claro;
  • a la italiana, que es pergamino adherido al cartón;
  • a la inglesa, que es piel o tela;
  • a la americana, que es badana ligeramente jaspeada de negro y cortes veteados;
  • a la romana, que es pergamino reforzado por la parte interior con cartón;
  • a la valenciana, que es piel de cordero o cerdo que se arruga antes de teñirla, por lo que el jaspeado es más caprichoso y recuerda al mármol.

Cuando las tapas están cubiertas sólo en parte por un material y el lomo y punteras por otro diferente, se le llama media encuadernación. La combinación más clásica durante el siglo XIX y principios del XX fue en piel y papel sobre tapas de cartón, con costillas y tejuelo en el lomo. Las más usadas son:

  • holandesa, cuando el lomo y punteras son de chagrín o papel jaspeado y las tapas están forradas de papel o tela. Un tipo de encuadernación holandesa es la que lleva puntas del mismo material del lomo, para que las zonas donde se dobla el libro, estén protegidas por el material más resistente y flexible; también llamada media encuadernación con puntas.
  • media española, cuando el lomo es de badana jaspeada o veteada y tapas de papel jaspeado;
  • media italiana, cuando el lomo y las punteras son de pergamino o tela blanca y tapas revestidas de papel jaspeado.

PARTES DE UNA ENCUADERNACIÓN
La historia de la encuadernación está ligada a la historia del curtido de la piel, que desde tiempos antiguos fue el vestido que cubrió a los libros para protegerlos, compartiendo esta función con otros materiales como cartón, papel prensado, madera, tela, e incluso hoy día existen libros cubiertos con pieles de tiburón, cocodrilo, búfalo y peces.

Para saber más...

La historia de la encuadernación está ligada a la historia del curtido de la piel, que desde tiempos antiguos fue el vestido que cubrió a los libros para protegerlos, compartiendo esta función con otros materiales como cartón, madera, tela, e incluso hoy en día existen libros cubiertos con pieles de tiburón, cocodrilo, búfalo y peces.

  • abrazaderas o correas: generalmente usadas en las encuadernaciones antiguas de pergamino y piel, a modo de amarre son cuatro cintas, dos en la tapa superior y dos en la inferior. Algunas se valen de pedrería o bisutería.

Abrazadera con botón
Obra: Index in Divi Thomae Aquinatis, Summam theologica

  • bullones: a los libros gruesos y de gran tamaño, como los cantorales o los de coro, se les colocaba en las tapas unas piezas de metal en forma de cabeza de clavo (cuatro o cinco) que servían para guarnecer las cubiertas de los libros grandes.

Bullones metálicos en las cuatro esquinas
Obra: Libro de numismática en el Archivo personal de don Lorenzo Cossío

  • cabezadas o capiteles (este último término es más usado en Argentina y España): es el ribete o cordoncillo multicolor que sobresale de los extremos superior e inferior del lomo. En las encuadernaciones antiguas estaban conformadas por un soporte y bordado, y su función no sólo era decorativa.

Cabezada en colores azul y blanco
Obra: Breviarium romanum

  • costuras: método de unión de cuadernillos u hojas sueltas que consiste en hacer una serie de puntadas para tomar el bloque de texto.
  • guardas (marmoleadas, coloreadas, salpicadas, moteadas, etc.): son hojas de papel que se intercalan entre las tapas y el cuerpo del libro, aíslan el cuerpo del libro y refuerzan la unión de la encuadernación.
Guardas con textura de arena
Obra: Historia natural y moral de las Indias

Guardas marmoleadas
Obra: Storia antica del Messico

  • lomo: parte del libro en la que se pone el rótulo o título de la obra, puede ser plano o convexo. Cuando los pliegos que componen el libro están adheridos al lomo, éste se llama "adherido o ajustado", y cuando se separan del lomo al abrirse el libro, se llama "en hueco".

Lomo y lomera

  • nervios o costillas: cuando la costura se hace sobre cordeles, éstos se llaman nervios (o soportes de costura). Las costillas se aprecian en el exterior del lomo, una vez puesto el recubrimiento.
Nervios o costillas
Obra: Breviarium Romanum
  • punteras o cantoneras: son de algún material metálico, su función es proteger y reforzar las puntas del libro; por lo general se usan en libros de gran formato y pesados. Las cantoneras son piezas que se ponen en el borde inferior y superior de los libros para proteger los cantos de las tapas.
  • registros: cintas de seda o algodón que sirven para señalar un lugar determinado del libro, y se pegan debajo de la cabezada superior.
  • tapas: son las cubiertas anterior y posterior del libro, una de las cuales recubre la primera página y la otra la última del libro. Se llama contratapa al interior de la tapa.
  • tejuelos: son rectángulos de piel, tela o papel en los que se rotula el título del libro y que se pegan sobre la tapa superior o en el lomo.

Tejuelo
Obra: Storia antica del Messico

MATERIAL PARA ENCUADERNAR
Las encuadernaciones más antiguas y lujosas se valían de diferentes materiales como los repujados, laminados, metales, separadores de seda, guardas decoradas con tintes naturales o hechas a mano, etc., para hacer de ellas algo funcional y al mismo tiempo atractivo.

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Algunos materiales utilizados en el arte de la encuadernación son:

  • metales: broches, manecillas, puntas o bullones metálicos que sirven para cerrar y/o decorar la encuadernación.
Placa de metal del escudo nacional.
Obra: Conflicto de límites. Sonora-Chihuahua
Broche de plata
Obra: Hidalguía de los Cossío. Siglo XVIII
  • papeles:
    • papel bond: se usa para hacer escartivanas, —tiras de papel de un centímetro de ancho— que sirven para reforzar o unir la parte central de las hojas de los cuadernillos o el borde de las hojas sueltas que las unen al lomo. Este tipo de papel es el más utilizado para hacer las guardas.
    • papel minagrís: se utiliza para hacer el lomo al formar la cartera.
  • pieles:
    • pergamino: piel de carnero, cabra o asno curtida;
    • badana: piel curtida y fina de carnero u oveja;
    • chagrín: piel de caballo o asno salvaje, áspera;
    • vitela: piel de becerro recién nacido, muy fino y flexible;
    • otras: marroquín, tafilete, gamuza, piel de Rusia, etc.
  • telas: generalmente las tapas se recubren con seda, damasco, raso, percalina y terciopelo con bordados o decorados con oro, piedras preciosas, esmaltes o marfil
    • percalina: tela de algodón satinada, es muy usada en encuadernaciones industriales por su resistencia y durabilidad.
    • keratol: es una tela con un recubrimiento sintético. Es muy común su uso por ser un material resistente e impermeable; se utiliza junto con el cartón para elaborar la cubierta o cartera del libro.
    Terciopelo verde
    Obra: Hidalguía de los Cossío. Siglo XVIII

TÉCNICAS DE DECORACIÓN
La conjunción de las diversas técnicas decorativas, como el gofrado, el dorado, el repujado, el coloreado, el mosaicado y el entelado, hacen de las encuadernaciones verdaderas obras de arte que representan las modas y los gustos de las diferentes épocas:

  • El estezado o "estampación en frío" consiste primero en humedecer la piel, y luego estampar en seco con hierros en frío por golpe o presión.
  • El gofrado o "estampación en seco" consiste también en humedecer la piel, y luego estampar en seco pero con hierros calientes.
  • El dorado consiste en utilizar "panes de oro" u oro en láminas o películas para fijar los motivos decorativos de los hierros, y esto se hace con calor. Las encuadernaciones mudéjares emplearon durante el siglo XV la técnica del dorado.
  • El dorado de cortes (cantos) consiste en aplicar el pan de oro con presión sobre los cortes previamente cubiertos con un aglutinante.
  • El repujado consiste en utilizar directamente las planchas.
  • El cincelado de los cortes es cuando se aplica presión con un hierro para que el diseño quede plasmado en los cantos del libro.
  • El policromado consiste en pintar a mano los cantos.
  • El coloreado del pergamino tiene varios diseños, como:
    • Jaspeado: tintas aplicadas como un sello sobre las pieles que dan un efecto moteado.
    • Pasta española: sobre una piel marrón claro u oscuro se dejan caer gotas de sulfato de hierro.
    • Pasta valenciana: a partir de 1780 José Beneyto y Ríos sumergió una piel arrugada en tintas de diversos colores, creando diseños caprichosos, la más común es la de color marrón.
    • Mosaico: es una decoración con diferentes pieles puede ser mediante la superposición de pequeños trozos de flor de piel de distintos colores que se van colocando sobre una base de piel hasta formar la figura deseada; o bien, mediante la incrustación de trozos de piel de distintos grosores.

Otras técnicas para decorar las tapas fueron los metales preciosos, el marfil, los esmaltes, las piedras preciosas y la madera tallada.

MOTIVOS DECORATIVOS
En el siglo XVI el arte renacentista influyó también en el arte de la encuadernación, y en las encuadernaciones mudéjares podemos ver bordes de rectángulos que se van concentrando hacia adentro de la tapa; o bien líneas rectas decoradas con ruedecillas grabadas y en los ángulos algunos temas diferentes como flores, animales, o formas caprichosas como follajes, medallones o cuerdas. Pero eso sí, en el centro predomina un motivo heráldico o geométrico dentro de un cuadrado o un rombo.

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Algunos motivos que decoran las encuadernaciones son:

  • abanicos: hierros semicirculares con ornamentación radiada, rellenan generalmente los ángulos interiores y se hacían con hierros sueltos;
  • camafeos: relieve obtenido en piedras preciosas como ágata y ónice, de variado color y con delicadas figuras;
Camafeo de material plástico
Obra: San Felipe de Jesús
Camafeo metálico
Obra: Libro de numismática del Archivo personal de don Lorenzo Cossío
  • enlazados que se repiten para decorar espacios libres;
  • flores de lis;
  • lacerías que forman con sus lazos figuras como círculos centrales, rombos o cuatrilóbulos, consiste en una cinta de dos hilos o filetes que se van entrelazando por toda la tapa;
  • líneas rectas o cruzadas;
  • losange: figura de rombo cuyos ángulos agudos quedan en pie y su opuesto por cabeza;
  • medallones;
  • ménsulas o cualquier elemento estructural en voladizo o saliente que sirve de soporte;
  • punteado;
  • relleno de espacios vacíos;
  • rocalla o decoración disimétrica inspirada en el arte chino, que imita contornos de piedras y de conchas;
  • rosetones: figura circular radial;
  • tracerías formadas por rectángulos o cuadrados;
  • veneras: es la concha de la vieira que tiene catorce surcos en disposición radial;
  • volutas: son los adornos en forma de espiral o caracol.

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