En otras ocasiones ya se ha mencionado en este espacio la singular ubicación de la Biblioteca Haskell, situada justo sobre la línea fronteriza entre Canadá y Estados Unidos. Este espacio había sido, hasta hace unos meses, un punto de encuentro simbólico entre ambas naciones, donde ciudadanos de uno y otro país podían reunirse sin mayores restricciones.
Sin embargo, bajo la actual administración estadounidense, los usuarios canadienses se han visto obligados a mostrar su pasaporte para ingresar a la biblioteca o, en su defecto, utilizar una entrada secundaria ubicada del lado canadiense. Estas nuevas medidas han transformado el carácter abierto y transfronterizo que definía a este emblemático recinto cultural.
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