Una investigación realizada en el Museo Fitzwilliam demostró que, en el antiguo Egipto, los escribas utilizaban una especie de pasta correctora compuesta de huntita, calcita y oropimente para modificar o eliminar detalles no deseados en manuscritos y murales.
El hallazgo se produjo durante la preparación de una exhibición de un papiro funerario con una antigüedad aproximada de 3,300 años, lo que permitió identificar prácticas de corrección en la producción escrita de esa civilización.
Leer más:
> Así funcionaba el “corrector” de los antiguos egipcios: técnicas y materiales detrás de manuscritos y murales perfectos
.