Adabi de México, A.C.

Presentan el Anuario Dominicano 2025 en la Biblioteca Cossío y Cosío

Como parte de las actividades editoriales del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas, en el marco de los 500 años de presencia dominicana en México, se realizó la presentación del número VIII del Anuario Dominicano 2025 en las instalaciones de la Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío, custodiada por Adabi de México. Para la presentación se reunieron María Teresa Álvarez-Icaza Longoria, editora de la revista Estudios de Historia Novohispana del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México; fray Eugenio Martín Torres Torres, del Centro Universitario Cultural; y Verónica Loera y Chávez Castro, directora de Adabi de México, quienes fueron moderados por Eduardo Hernández Trejo, del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas.

Para iniciar la travesía editorial, la directora de Adabi se congratuló de que una orden religiosa tan vinculada con la historia de México cumpliera cinco siglos de actividad y cuyo anuario transmita la fe, la herencia y la memoria colectiva de una institución centenaria. Mencionó que se trata de una publicación hecha con amor a la Orden, lo cual resulta notorio por la presencia de un consejo editorial integrado por personas con sólida trayectoria en investigación, quienes además representan a todo el continente americano, desde Estados Unidos hasta Argentina, y reflejan el rigor propio de cualquier revista científica acreditada. En los cinco artículos que se presentan en el Anuario, afirmó Verónica Loera y Chávez, aparecen diversas “estampas” de distintos momentos de la historia de los dominicos, con miradas frescas a historias ya contadas. También destacó el cuidado editorial presente en el formato, las fuentes utilizadas, los márgenes, la caja de impresión, el equilibrio entre lo impreso y lo vacío, las glosas que facilitan la lectura y las notas a pie de página colocadas en los márgenes, elementos que recuerdan, sin duda, “el armado de los libros antiguos”.

Por su parte, la editora de Estudios de Historia Novohispana, la doctora María Teresa Álvarez-Icaza, mencionó algunas sugerencias, como hacer evidente que la publicación va más allá de su título, ya que contiene artículos no sólo dominicanos ni únicamente mexicanos, como ha quedado claro en otros números del Anuario. Señaló también que se han incluido temas relacionados con las actividades y directrices de la propia orden, lo cual posiblemente se vincula con la consignación de “Nueva época”, expresión que implica una renovación de perspectivas reflejada en estos temas adyacentes. Insistió en que el consejo editorial otorga seriedad a la publicación, especialmente porque la dictaminación de los artículos se realiza mediante el proceso de pares ciegos, lo que garantiza la objetividad de los dictámenes. Además, destacó que entre sus integrantes se encuentran tanto miembros de la orden como investigadores de diversas instituciones académicas de México. Llamó la atención de la doctora Álvarez-Icaza el tiraje de mil ejemplares, lo que indica su popularidad, mientras que otras publicaciones periódicas apuestan ya por tirajes mucho más reducidos y ediciones digitales. De igual manera, mencionó que la sección “Documenta” constituye un punto controversial, incluso en Estudios de Historia Novohispana, aunque consideró que está justificada por su relación directa con el tema dominicano. Finalmente, hizo un breve recuento de los artículos y coincidió con la directora de Adabi en que el color del texto debería ser completamente negro para facilitar su lectura.

Para finalizar la presentación, fray Eugenio Martín Torres Torres comenzó congratulándose de estar en Adabi, mencionando que le había tocado ver su nacimiento. Con alma “rebelde”, según afirmó, inició por el final de la publicación, señalando la pertinencia del texto incluido, ya que forma parte de la historia constructiva de la primera etapa del templo de la orden dominicana en la otrora capital de la Nueva España, uno de los pocos templos de las órdenes de predicadores que arribaron al Nuevo Continente y que todavía permanece en funciones. Acto seguido, continuó con el apartado correspondiente a la novedad editorial, una publicación denominada Libri Novi: Los lectores y los oyentes del Convento de Santo Domingo de Santiago de Chile (S. XVII), publicada en Argentina por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino en 2024, la cual fray Eugenio consideró especialmente interesante porque, de alguna manera, inserta la idea de que había algo más que potreros y naturaleza en lo que para el Virreinato de México habrían sido lugares remotísimos. Finalmente, se refirió a los artículos colocados al inicio de la publicación, estableciendo conexiones con temas de gran interés alrededor de los textos ya mencionados por las anteriores ponentes: los mártires en las crónicas provinciales; la relevancia de la orden dominicana en España y en la empresa cortesiana; la controversia entre el arzobispo Lorenzana y los jesuitas; la destrucción de la capilla de los sepulcros en Santo Domingo y las momias que ahí se encontraban, incluida la de fray Servando Teresa de Mier; para concluir con la devoción a la Virgen del Rosario, aspecto que refuerza la idea de que el Anuario es, además de una revista científica, un instrumento de divulgación.